Cuando pasas un diseño de ordenador a una pieza impresa, debes evitar ciertos obstáculos. Uno de los mayores es que un determinado color o efecto especial no queden bien una vez impresos. Por ello, es muy importante seguir de cerca cada detalle del proceso de producción. Debemos establecer una buena relación con nuestra imprenta y aprender unos de otros.
La clave para evitar un paso en falso es adelantar todo el trabajo que sea posible. Por ejemplo, una manera de evitar errores es reunirse con el operario de la imprenta, mostrarle el
diseño del folleto y preguntarle su opinión acerca de posibles problemas para su realización. Si quieres ir más allá, puedes preparar una maqueta real de tu diseño hecha con el mismo tipo de papel en el que quieres imprimirlo. Con ello, descubrirás posibles errores y facilitarás la comunicación durante el proceso de producción. Llévalo a la imprenta y comprueba que la producción es viable y cuál será sus costes.
Cuando los efectos especiales se escogen reflexivamente y se ejecutan a la perfección, elevan a nuestros folletos a un nivel superior. Estos detalles contribuyen a llamar la atención del público, pero siempre y cuando lo apliquemos con criterio. Una de las reglas básicas es preguntarnos si el efecto que queremos aplicar mejorará o no el mensaje.
Lograr que los efectos produzcan el efecto deseado es todo un reto. Para realizar una planificación efectiva debemos conocer de antemano el proceso que queramos utilizar. Estos procesos dan un mayor peso a la tipografía y al material gráfico, por tanto, es un aspecto a tener en cuenta durante el proceso de diseño.
La estampación metálica es una de las opciones más populares. Si piensas usar un estampado en un proyecto futuro muestra al proveedor el material gráfico. La mejor opción es consultar siempre a los técnicos de la imprenta. Las muestras están muy bien para hacernos una idea del resultado final, pero lo mejor es que nos impriman un ejemplar.
Es mucho mejor dedicar tiempo a hacer pruebas que llevarse después una desilusión con los resultados. Primero hay que elegir bien entre los colores disponibles. Pide que la lámina metálica que vas a usar se pruebe sobre el papel, ya que algunas producen defectos de impresión.
Por otra parte, el troquelado tal vez sea el efecto especial más funcional de cuantos se aplican en las imprentas. Se puede recurrir a este efecto para crear una carpeta o para conseguir un juego interesante entre portada y primera página. Aunque el troquelado aporta efectos interesantes, esta técnica no resulta refinada necesariamente, ya que las formas troqueladas se obtienen como un molde de galletas, recortándolas. De modo que, ningún troquel tiene unos bordes perfectos y dejará pequeñas muescas. Las muescas resultantes se pueden rebajar o cortar, pero debemos contar con ellas en nuestra planificación.
Si se desea añadir un poco de chispa al
diseño del folleto, la tinta metalizada es un recurso efectivo, cuando se emplea en el folleto adecuado. Si estás pensando usar tintas metalizadas comprueba el efecto que creará sobre el papel que hayas elegido. Una forma de hacerlo es pedir a la imprenta una prueba de impresión, pide pruebas siempre que trabajes con una tinta o papel que desconoces. Como criterio general, la tinta metalizada queda mejor y con un efecto más metálico sobre papel estucado. Por otro lado, si se imprimen líneas largas con ellas pueden quedar imperfecciones que pasarán más inadvertidas cuando se use un papel texturizado, en lugar de uno liso.
Para evitar estas imperfecciones, podemos usar barniz o laca protectora. Algunas tintas metálicas no lo necesitan, pero serán más caras. Si se tienen dudas acerca de cómo mantener la impresión metalizada perfecta y brillante, lo adecuado es preguntar a los técnicos de la imprenta.
Para elevar o hundir literalmente ciertas partes del diseño a otro nivel podemos recurrir a la estampación. Esta técnica debe usarse para resaltar el diseño o el mensaje. Su uso es más efectivo cuando tratamos de crear un efecto muy sutil o cuando queremos que algún elemento resulte más impactante.
Para que todo transcurra sin contratiempos, lo idóneo es que los técnicos encargados de impresión y estampación participen en el proyecto desde los primeros pasos de la planificación de la pieza. También será útil pedir a la imprenta ejemplos de su trabajo para ver qué estampados nos pueden ofrecer. La profundidad del relieve y la anchura y la profundidad del bisel son factores que también debemos conocer. Son parámetros que varían mucho y que tendremos que manejar desde el primer momento para no llevarnos sorpresas desagradables con el producto final.